DOSSIER DE ACTUALIDAD

INFORME SOBRE LA LEGIONELOSIS:

CAUSAS Y MEDIDAS DE PREVENCIÓN

INTRODUCCION

La legionelosis comprende las infecciones causadas por microorganismos de la familia Legionellaceae, de origen anmbiental y que se manifiesta por dos síndromes clínicos: la enfermedad de los legionarios y la fiebre de Pontiac.

QUE ES LA LEGIONELOSIS

Las enfermedades relacionadas con la legionelosis

La Legionelosis, infección pulmonar o “Enfermedad del Legionario” se caracteriza por neumonía con fiebre alta. Definición clínica de caso (Memorándum OMS 1990):

· Es una enfermedad respiratoria aguda con signos focales de neumonía, fiebre, cefalea y mialgias.

· Alrededor de un tercio de los casos desarrollan diarrea y vómitos, y la mitad de ellos pueden presentar confusión mental y delirio.

· La neumonía es clínicamente indistinguible de otras neumonías atípicas y con frecuencia los pacientes requieren hospitalización.

· El periodo de incubación es normalmente de 2 a 10 días.

La forma no neumónica conocida como “Fiebre de Pontiac” (Fraser y cols 1979) que se manifiesta como un síndrome febril agudo y autolimitado. Definición clínica de caso (Memorándum OMS 1990):

· La Fiebre de Pontiac es un síndrome febril agudo y autolimitado.

· La Fiebre de Pontiac es similar a una gripe, no a una neumonía. El periodo de incubación es normalmente de 36 horas.

No se conocen factores de riesgo para contraer la enfermedad, prácticamente toda la población tiene la misma probabilidad de sufrirla.

Factores de riesgo en un individuo que le predisponen a contraer la enfermedad

No se conocen factores de riesgo que puedan predecir la susceptibilidad a tener la Fiebre de Pontiac.

El riesgo de contraer la Legionelosis depende fundamentalmente de dos factores:

· del tipo e intensidad de la exposición

· del estado de salud del sujeto susceptible: aumentando en immunocomprometidos, en diabéticos, en pacientes con enfermedad pulmonar crónica, así como en fumadores o alcohólicos

· Presentan un mayor riesgo enfermos inmunocomprometidos y pacientes con enfermedades crónicas, tales como insuficiencia renal crónica y hemopatías malignas.

· Enfermos con riesgo moderado son diabéticos, pacientes con enfermedad pulmonar crónica, enfermos con hemopatías no malignas, fumadores, ancianos


En el caso de la Legionelosis, la tasa de ataque (nº de enfermos/nº de personas expuestas) en brotes es:

· en el ámbito comunitario: del 0,1 al 5 %

· en el ámbito hospitalario: del 0,4 al 14 %

En el caso de la Fiebre de Pontiac son infectados del 90 - 95% de los individuos expuestos a la bacteria Legionella causante de esta fiebre.

Gravedad de la enfermedad

La mortalidad (nº de muertos/ nº de enfermos) de la enfermedad es:

· en el ámbito comunitario: menos del 5%, pero puede llegar a ser del 15 o 20% si no se instaura un tratamiento antibiótico adecuado

en el ámbito hospitalario: puede llegar a ser del 40% e incluso alcanzar el 80% en pacientes inmunocomprometidos sin tratamiento adecuado

LA LEGIONELLA

 

La bacteria causante: Legionella

La familia Legionellaceae comprende un género, Legionella y 40 especies, alguna de las cuales se divide a su vez en serogrupos, como L. Pneumophila, de la que se han descrito 14 serogrupos.

Aunque más de la mitad de las especies descritas han estado implicadas en infección humana la causa más común de Legionelosis es L. Pneumophila serogrupo 1 , así como el serogrupo más frecuente en el ambiente.

Así cuando ocurre un caso de Legionelosis, para averiguar el origen de la bacteria debe coincidir el tipo de bacteria (p.e. Legionella), la especie (p.e. Pneumophila) y el serogrupo (p.e. Serogrupo 1).

Son bacilos gramnegativos, aerobios estrictos, no esporulados y no capsulados, que miden de 0,3
a 0,9 mm. de ancho y de 2 a 20 mm. de largo.

El origen de la legionella

La Legionella es considerada una bacteria ambiental ya que su nicho natural son las aguas superficiales como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana.

Son microorganismos que son capaces de sobrevivir en condiciones ambientales muy variadas: temperatura de 0 a 63ºC, pH de 5 a 8,5 y oxígeno disuelto en concentraciones de 0,2 a 15 mg/l, por lo que se pueden encontrar en muy diversos hábitats.

La Legionella está presente en las aguas superficiales como lagos, ríos, estanques, desde donde la bacteria pasa a colonizar los sistemas de abastecimiento de las y a través de la red de distribución de agua, desde pozos de abastecimiento propio o captaciones de agua superficial se incorpora a cualquier sistema que requiera agua para su funcionamiento.

Las concentraciones de Legionella que se encuentran en aguas naturales tienden a ser bajas y el riesgo de producir infecciones es muy bajo, pero en instalaciones creadas por el hombre las bacterias pueden encontrar condiciones que permiten a la Legionella crecer y multiplicar su población a niveles mucho mayores.

El proceso de infección por Legionella por un individuo

La Legionelosis no se transmite por contagio, sino que la bacteria Legionella deber ser inhalada para producir una infección.

La entrada de Legionella en el organismo humano se produce básicamente por inhalación de aerosoles que contengan un número suficiente de bacterias no habiendo evidencia de su posible transmisión de persona a persona ni desde animales.

El agua infectada (con altas concentraciones de Legionella) debe producir un aerosol, creándose minúsculas gotas de agua suspendidas en el aire, algunas de estas gotas pueden contener bacterias de Legionella.

Cuanto mayor es la cantidad de bacterias de Legionella en el agua, mayor es la cantidad de gotas que contendrán bacterias y mayor será el numero de bacterias que pueden llegar a ser respiradas.

Aunque la legionella es una bacteria acuática, puede permanecer con vida en el aire hasta 2 horas si tiene condiciones adecuadas de humedad y temperatura después de aerosolizarse.

EL HABITAT ARTIFICAL DE LA LEGIONELLA:_INSTALACIONES DE RIESGO

 

Instalaciones de riesgo

Se consideran instalaciones de riesgo las instalaciones que tienen agua, en el interior de la instalación se puede producir aumento del numero de bacterias y el agua de la instalación se dispersa en la atmósfera en forma de aerosol (dispersión de un líquido en un gas) transportando a las bacterias, que de esta manera pueden llegar a los pulmones de los individuos expuestos.

La multiplicación de la bacteria en el interior de las instalaciones depende de la temperatura del agua, además de su estancamiento y de la presencia de suciedad. El factor más importante en el desarrollo de la bacteria es la temperatura:

El desarrollo de la bacteria es elevado entre 20 ºC y 45ºC y alcanza el óptimo alrededor de 37 ºC. A temperaturas menores de 20 ºC, la bacteria queda en estado latente (no muere, pero no se multiplica) y vuelve a multiplicarse en condiciones de temperatura más favorables. A temperaturas mayores de 45 ºC pero menores de 60 ºC, la bacteria queda en estado latente (no muere, pero no se multiplica) y vuelve a multiplicarse en condiciones de temperatura más favorables. A temperaturas superiores a 60 ºC la bacteria empieza a morir, siendo su muerte más rápida a partir de 70 ºC.

Además de la temperatura, como todo ser vivo, para su crecimiento necesita alimentarse, por lo que la suciedad del agua es un factor que facilita su crecimiento.

Ya que el agua acumulada y estancada es donde existe más presencia de suciedad, los depósitos, acumuladores, balsas, piscinas y ramales ciegos son los lugares donde la Legionella encuentra mejores condiciones para multiplicarse.

Los principales sistemas que pueden ser fuentes de contaminación, ya que se dan estas condiciones óptimas para la Legionella son los siguientes:

· Las instalaciones de agua sanitaria, fría y caliente, particularmente los sistemas de preparación de agua caliente centralizados con acumulación

· Los aparatos y equipos de transferencia de masas de agua en corriente de aire

· Las piscinas con agua templada y producción de aerosoles: jacuzzis, spas y bañeras de hidromasaje.

La historia de casos de enfermos nos indica que en este tipo de instalaciones es donde se dan más casos de legionelosis.

La legionella en instalaciones de agua potable

La instalación de agua, tanto la red de tuberías como los depósitos en su caso, pueden ser una fuente de contaminación ya que presentan algunas características de funcionamiento que permiten el desarrollo de la Legionella en el circuito de agua.

La instalación de agua fría, tanto la red de tuberías como los depósitos en su caso, pueden ser una fuente de contaminación ya que habitualmente tiene condiciones de temperatura favorables a la multiplicación de la Legionella (entre 20 y 45 ºC).

Las instalaciones de agua potable tienen cloro residual por lo que hay un cierto poder desinfectante, pero puede ser menor la desinfección que la multiplicación de la legionella, por lo que la población de legionella en el agua puede ir aumentando.

La existencia de depósitos de acumulación de agua, así como el intercambiador o calentador, favorece la pérdida del cloro por evaporación y la formación de incrustaciones debida a temperatura alta y acumulación, por lo que estos puntos son los lugares donde es más fácil que se multiplique la Legionella.

En los circuitos de agua caliente las condiciones son más favorables aún que en los circuitos de agua fría, dado que la temperatura no sólo es óptima para la supervivencia, sino que es óptima para la multiplicación de la bacteria

La posterior existencia de dispositivos como grifos y duchas pueden producir la dispersión de gotas de agua, eventualmente contaminada, en el aire, que el usuario de la instalación puede respirar y por tanto enfermar de legionelosis.

Las instalaciones con sistemas de preparación centralizados por acumulación al servicio de edificios destinados a hospitales, clínicas, hoteles, residencia, viviendas, cuarteles, cárceles, vestuarios de complejos deportivos y cualquier otro edificio de uso similar colectivo tienen un nivel de riesgo mayor, ya que pueden afectar a mayor numero de personas, y el volumen de acumulación y zonas muertas es superior aumentando la posibilidad de que la Legionella encuentre zonas donde multiplicarse.

La legionella en torres de refrigeracion y condensadores evaporativos

Las torres de refrigeración y los condensadores evaporativos trabajan, en general, con agua a temperatura entre 28 ºC y 38ºC, por lo menos durante la estación de verano, es decir a una temperatura favorable para la multiplicación de la legionella.

Su funcionamiento está basado en la evaporación de agua en el aire.Para que se evapore el agua en el aire se crea una corriente de aire que atraviesa el agua, y al atravesarla con velocidad, además del agua que evapora (sin bacterias), puede arrastrar gotas de agua (aerosol) que puede contener bacterias.

Los riesgos son más elevados en las torres, porque el rango de temperatura es óptimo y no se puede cambiar y no se puede evitar los focos de suciedad, porque son instalaciones abiertas a la atmósfera.

La legionella en bañeras de hidromasaje, spas y jacuzzis

Las piscinas de agua caliente se pueden considerar circuitos de agua caliente y como tales permiten el desarrollo de la Legionella. Además las instalaciones como spas, jacuzzis y bañeras de hidromasaje disponen de dispositivos que producen un elevada cantidad de aerosoles en el aire.

A diferencia de los circuitos de agua caliente, aquí existe un riesgo de multiplicación más alto dado que la temperatura es óptima, el volumen de acumulación es elevado y hay un aporte de contaminantes derivados de la afluencia de público.

Para evitar la multiplicación se emplean niveles de cloro mayores que en circuitos de agua potable, si bien el problema radica en que su consumo depende de la afluencia de público, así como la temperatura alta favorece la pérdida por evaporación por lo que si el control no es en continuo puede haber momentos de déficit.


La legionella en el aire acondicionado

A diferencia de lo que en ocasiones se afirma, debemos indicar que el aire acondicionado es un sistema de poco riesgo ya que al no ser una instalación de agua no hay una via directa de entrada de la bacteria al sistema (recordemos que en el medio ambiente vive en aguas naturales no en el aire).

En el caso de que entrasen bacterias al sistema de aire a través de un aerosol procedente de una instalación contaminada, la bacteria necesitaría encontrar un elevado grado de humedad y suciedad que le permitiera sobrevivir en el sistema de aire, por lo que son sistemas con un riesgo bajo.

MEDIDAS PREVENTIVAS

 

Acciones preventivas generales

Las acciones preventivas se basan en dos tipos de actuaciones:

· Las que reducen la probabilidad de multiplicación de la bacteria (mantenimiento de las condiciones de diseño, limpieza y desinfección).

· Las que reducen la probabilidad de su dispersión en zonas ocupadas (control del vertido de aerosoles)

Las acciones encaminadas a reducir al máximo los riesgos de contaminación, multiplicación y
dispersión de la Legionella en las instalaciones que nos ocupa, se pueden llevar a cabo en dos
fases de actuación de mantenimiento o ingeniería :

a) Criterios en la fase de diseño y montaje de los sistemas en edificios nuevos o la rehabilitación de edificios existentes.

Proyectar las instalaciones teniendo en cuenta:

· facilitar la accesibilidad de los equipos para su mantenimiento, limpieza y desinfección
· utilizar de materiales susceptibles de ser desinfectados en caso necesario
· evitar la utilización de materiales y temperaturas que favorezcan el crecimiento de la bacteria
· reducir la difusión de aerosoles.

b) Actuaciones durante la fase de explotación.

Comprende las tareas de adecuado uso, mantenimiento, limpieza y desinfección de las instalaciones, así como el control de la temperatura del agua y su calidad fisico-química durante el funcionamiento. Y establecer unas estrategias de revisión del estado de las instalaciones y de evaluación de la calidad del agua para comprobar que no existen situaciones proclives a la proliferación de la Legionella.

MARCO NORMATIVO


Normativa estatal

Real Decreto 909/2001, de 27 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios
para la prevención y control de la legionelosis.

Normativa a nivel de comunidades autónomas

Cataluña

Decret 152/2002, de 28 de maig, pel qual s'estableixen les condicions higienicosanitàries per a la prevenció i el control de la legionel·losi.

Galicia

Decreto 9/2001, do 11 de xaneiro plo que se regulan os criterios sanitarios para a prevención da contaminación por legionella nas instalacións térmicas.

Cantabria

Decreto 122/2002,de 10 de octubre, por el que se regulan los criterios higiénico-sanitarios
que deben reunir los equipos de transferencia de masa de agua en corriente de aire con producción de aerosoles y aparatos de humectación, para la prevención de la legionelosis.


Navarra

DECRETO FORAL 298/2001, de 15 de octubre, por el que se dictan normas para la aplicación en Navarra del Real Decreto 909/2001, de 27 de julio, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis.

Valencia

Decreto 201/2002, de 10 de diciembre, del Consell de la Generalitat, por el que se establecen medidas especiales ante la aparición de brotes comunitarios de legionelosis de origen ambiental (DOGV 16/12/0).

Andalucia

DECRETO 287/2002, de 26 de noviembre, porel que se establecen medidas para el control y la vigilanciahigiànico-sanitarias de instalaciones de riesgoen la transmisiën de la legionelosis y se crea el Registro Oficial de Establecimientos y ServiciosBiocidas deAndalucía.

Madrid

ORDEN 1187/1998, de 11 de junio, de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, por la que se regulan los criterios higiénico-sanitarios que deben reunirlos aparatos de transferencia de masa de agua en corriente de aire y aparatos de humectación para la prevención de la Legionelosis.

Canarias (Información)

Euskadi (Información)

Normas complementarias de obligado cumplimiento

Real Decreto 1751/1998, de 31 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y sus Instrucciones Técnicas Complementarias (ITE) y se crea la Comisión Asesora para las Instalaciones Térmicas de los Edificios.

Real Decreto 1218/2002, de 22 de noviembre, por el que se modifica el Real Decreto 1751/1998, de 31 de julio, por el que se aprobó el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios y sus Instrucciones Técnicas Complementarias y se crea la Comisión Asesora para las Instalaciones Térmicas de los Edificios.

La Norma UNE 100.030:2001 (AENOR) “Guía para la prevención y control de la proliferación y diseminación de Legionella en Instalaciones”, establece criterios para la prevención y el control de la multiplicación y diseminación de la bacteria, sugiriendo medidas adecuadas en la fase de diseño, montaje, explotación y mantenimiento de algunos sistemas e instalaciones, entre los que se incluyen los de acondicionamiento de aire y ventilación y, los de preparación y distribución de agua sanitaria, fría y caliente.

Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero, por el que se establecen los criterios sanitarios del agua de consumo humano.

Normativa relacionada con sustancias y preparados químicos para el tratamiento de las instalaciones.

Los desinfectantes comercializados a utilizar serán aquellos que en su caso autorice para tal fin la Dirección General de Salud Pública y Consumo, no siendo obligatorio este requisito cuando la desinfección se realice mediante un sistema físico o físico-químico.

Las empresas que realicen tratamientos en las instalaciones contempladas en el artículo 2 deberán estar inscritas en el registro oficial relativo a los establecimientos y servicios plaguicidas de la Comunidad Autónoma respectiva, a tenor de lo dispuesto en la Orden de 24 de febrero de 1993, del Ministerio de Relaciones con las Cortes y de la Secretaría de Gobierno.

El personal dedicado a efectuar estas operaciones deberá realizar los cursos que regula la Orden SCO/317/2003, por la que se regula la formación del personal que realice el mantenimiento higiénico sanitario de instalaciones objeto del Real Decreto 9009/2001 de prevención de legionelosis.

Los desinfectantes que se utilicen en la desinfección de los equipos de terapia respiratoria reutilizables deben estar conformes con el Real Decreto 414/1996, de 1 de marzo, por el que se regulan los productos sanitarios, y deben ser aplicados siguiendo los procedimientos que figuran en sus instrucciones de uso.

Los antiincrustantes, antioxidantes, dispersantes y cualquier otro tipo de sustancias y preparados químicos, utilizados en los procesos de limpieza y tratamiento de las instalaciones, cumplirán con los requisitos de clasificación, envasado y etiquetado y provisión de fichas de datos de seguridad a que les obliga el vigente marco legislativo de sustancias y preparados peligrosos, recogido en el Real Decreto 363/1995 y Real Decreto 1078/1993, y posteriores modificaciones.

Normativa relacionada con la prevención de riesgos laborales

En materia de prevención de riesgos laborales se estará a lo dispuesto en la

Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, y Real Decreto 39/1997, de 27 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, así como en el resto de la normativa de desarrollo de la Ley 31/1995.

Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición de agentes biológicos durante el trabajo

Real Decreto 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo

MEDIDAS PREVENTIVAS OBLIGATORIAS

 

Instalaciones incluidas en el ámbito de aplicación del RD 909/2001:

Las medidas contenidas en el Real Decreto se aplicarán a las siguientes instalaciones que utilicen agua en su funcionamiento, produzcan aerosoles y se encuentren ubicadas en el interior o exterior de edificios de uso colectivo o instalaciones industriales que puedan ser susceptibles de convertirse en focos para la propagación de la enfermedad:

1. Sistemas de agua caliente sanitaria: red y depósitos, acumuladores, calderas, calentadores.

2. Sistemas de agua fría de consumo humano: red y depósitos, tanques, aljibes, cisternas, pozos.

2. Torres de refrigeración.

4. Condensadores evaporativos y equipos de enfriamiento evaporativo.

5. Equipos de terapia respiratoria (respiradores, nebulizadores y otros equipos que entren en contacto con las vías respiratorias).

6. Humidificadores y humectadores.

7. Conductos de aire acondicionado

8. Piscinas climatizadas con movimiento.

9. Instalaciones termales.

10. Fuentes ornamentales.

11. Sistemas de riego por aspersión.

12. Sistemas de agua contra incendios.

13. Elementos de refrigeración por aerosolización, al aire libre.

14. Otros aparatos que acumulen agua y puedan producir aerosoles.

Medidas preventivas

Para todas las instalaciones se deberá tener en cuenta lo indicado en el artículo 7 del RD 909/2001 que indica las medidas preventivas generales que se aplicarán tanto en la fase de diseño como de mantenimiento y además para las instalaciones que tienen más riesgo las instrucciones contenidas en los anexos 3, 4 y 5 del RD en cuestión

Los programas de mantenimiento se realizarán en todas las instalaciones recogidas en el artículo 2 e incluirán:

1. Elaboración de un plano de cada instalación que contemple todos sus componentes, que se actualizará cada vez que se realice alguna modificación.

2. Revisión y examen de todas las partes de la instalación para asegurar su correcto funcionamiento, estableciendo los puntos de revisión, parámetros a medir y los procedimientos a seguir, así como la periodicidad de cada actividad.

3. Programa de tratamiento del agua, que asegure su calidad. Este programa incluirá productos, dosis y procedimientos, así como introducción de parámetros de control físicos, químicos y biológicos, los métodos de medición y la periodicidad de los análisis.

4. Programa de limpieza y desinfección de toda la instalación para asegurar que el equipo funciona en condiciones de seguridad, estableciendo claramente los procedimientos, productos a utilizar y dosis, precauciones a tener en cuenta, y la periodicidad de cada actividad.

5. Existencia de un Registro de mantenimiento de cada instalación que recoja todas las incidencias, actividades realizadas y resultados obtenidos.


Para llevar a cabo el programa de mantenimiento se realizará una adecuada distribución de competencias para su gestión y aplicación, entre personal especializado, facilitándose los medios para que puedan realizar su función con eficacia y un mínimo de riesgo.

Las condiciones específicas de mantenimiento para los sistemas de agua sanitaria fría y caliente, las torres de refrigeración y condensadores evaporativos y bañeras de hidromasaje, se recogen en los anexos 3, 4 y 5.

La utilización de agua que no proceda de una red pública de distribución requerirá la preceptiva concesión administrativa de aprovechamiento del recurso, emitida por la autoridad competente en materia de gestión del dominio público hidráulico. La concesión, en estos casos, quedará vinculada al informe previo elaborado por la autoridad sanitaria competente.

En la red de agua sanitaria:

Según lo indicado en el art. 7 del RD 909/2001:

En la fase de diseño de las instalaciones se tendrá en cuenta:

1. La red interna de agua potable deberá garantizar la total estanqueidad, aislamiento y la correcta circulación del agua, evitando el estancamiento de la misma.

2. La temperatura del agua en el circuito de agua fría ha de ser inferior a 20 °C, para lo cual las tuberías estarán suficientemente alejadas de las del agua caliente.

3. La temperatura del agua en el circuito de agua caliente no ha de ser inferior a 50 °C en el punto más alejado del circuito o en la tubería de retorno al acumulador. La instalación permitirá que el agua alcance una temperatura de 70 °C.

4. Se facilitará la accesibilidad de los equipos para su limpieza, desinfección y toma de muestras

5. Se utilizarán materiales susceptibles de ser desinfectados, evitando aquellos que favorezcan el crecimiento de microorganismos.

En el anexo 3 del RD 909/2001 se detallan los aspectos mínimos que debe de recoger la revisión y la limpieza y desinfección de los sistemas de agua, completando lo ya recogido en el artículo 7.

Plan de Mantenimiento: Revisión

La revisión de una instalación comprobará su correcto funcionamiento y su buen estado de conservación y limpieza.

La revisión general del funcionamiento de la instalación, incluyendo todos los elementos, se realizará una vez al año, reparando o sustituyendo aquellos elementos defectuosos.

La revisión del estado general de conservación y limpieza de la instalación se realizará trimestralmente en los depósitos acumuladores y mensualmente en los puntos terminales de la red, duchas y grifos. Cuando se detecte la presencia de suciedad, incrustaciones o sedimentos se procederá a su limpieza.

Se abrirán los grifos y duchas de habitaciones no ocupadas semanalmente, dejando correr el agua unos minutos.

Se comprobará la temperatura del agua con la siguiente periodicidad:

1. Mensualmente en el depósito de agua fría de consumo humano y en una muestra representativa de duchas y grifos (muestra rotatoria a lo largo del año), no debiendo superar los 20 °C.

2. Diariamente en el depósito de agua caliente, no debiendo ser inferior a 60 °C.

3. Mensualmente en una muestra representativa de grifos (muestra rotatoria), incluyendo los más cercanos y los más alejados de los acumuladores, no debiendo ser inferior a 50 °C.

4. Anualmente la temperatura deberá ser comprobada en todos los grifos y duchas.

b. Limpieza y desinfección

Se tendrá en cuenta que una desinfección no será efectiva si no va acompañada de una limpieza exhaustiva.

La limpieza y desinfección se realizará al menos una vez al año en la instalación completa, y además en los siguientes supuestos: Cuando se ponga en marcha la instalación por primera vez, tras una parada superior a un mes, tras una reparación o modificación estructural, cuando una revisión general así lo aconseje y cuando así lo determine la autoridad sanitaria.

El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección con cloro será el siguiente:

1. Clorar con 20-30 ppm de cloro residual libre, a una temperatura no superior a 30 °C y un pH de 7-8, haciendo llegar a los puntos terminales de la red 1-2 ppm, y mantener durante dos horas.
2. Neutralizar la cantidad de cloro residual libre y vaciar.
3. Limpiar a fondo las paredes de los depósitos con un cepillo duro, realizar las reparaciones necesarias y aclarar con agua limpia.
4. Volver a llenar con agua y añadir la cantidad de cloro necesaria para su funcionamiento habitual (0,2-0,8 ppm de cloro residual libre).

Los elementos desmontables, como grifos y duchas, se limpiarán a fondo con un cepillo duro y se sumergirán en una solución que contenga 20 ppm de cloro residual libre, durante treinta minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría. Los elementos difíciles de desmontar o sumergir se cubrirán con un paño limpio impregnado en la misma solución durante el mismo tiempo.

El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección térmica será el siguiente:

1. Elevar la temperatura del agua del depósito hasta 70 °C, dejando correr el agua para que en los puntos terminales de la red se alcance una temperatura de 60 °C, y mantener durante dos horas.
2. Vaciar el sistema, limpiar a fondo las paredes de los depósitos, realizar las reparaciones necesarias y aclarar con agua limpia.
3. Volver a llenar para su funcionamiento habitual.

C. Limpieza y desinfección en caso de brote de legionelosis

En caso de brote de legionelosis se realizará una desinfección de choque de toda la red, incluyendo el sistema de distribución de agua caliente sanitaria, siguiendo el siguiente procedimiento, en el caso de una desinfección con cloro:

1. Clorar con 15 ppm de cloro residual libre, manteniendo el agua por encima de 30 °C y a un pH de 7-8, y mantener durante veinticuatro horas (alternativamente se podrán utilizar cantidades de 20 ó 30 ppm de cloro residual libre, durante tres o dos horas, respectivamente).

2. Neutralizar, vaciar, limpiar a fondo los depósitos, reparar las partes dañadas y llenar con agua limpia.

3. Volver a clorar con 4-5 ppm de cloro residual libre y mantener durante doce horas. Esta cloración debería hacerse secuencialmente, es decir, distribuyendo el desinfectante de manera ordenada desde el principio hasta el final de la red. Es preciso confirmar la distribución del cloro en toda la red.

6. Neutralizar, vaciar y volver a llenar con agua limpia.

La limpieza y desinfección de todas las partes desmontables y difíciles de desmontar se realizará como se indicó en el apartado B de este anexo.

Es necesario renovar todos aquellos elementos de la red en los que se observe alguna anomalía, en especial aquellos que estén afectados por la corrosión o la incrustación.

El procedimiento a seguir en el caso de la desinfección térmica será el siguiente: elevación de la temperatura del agua caliente a 70 °C o más en el acumulador, dejando correr el agua por todos los grifos un mínimo de treinta minutos y comprobando su temperatura, que no deberá ser inferior a 60 °C. Mantener durante doce horas.

Tras la aplicación de una desinfección de choque, la instalación se mantendrá con un tratamiento continuado que consistirá en: mantener 1-2 ppm de cloro residual libre de forma constante en los puntos finales de la red, comprobando en los mismos el nivel de cloro para el sistema de agua fría de consumo humano, y mantener la temperatura entre 55 °C y 60 °C en todos los finales de red, comprobando en los mismos la temperatura para el sistema de agua caliente sanitaria.

Todas estas actividades se realizarán por personal suficientemente entrenado, con todas las medidas de seguridad necesarias, avisando a los usuarios para evitar posibles accidentes.

Estas actividades quedarán reflejadas en el Registro de mantenimiento.

Posteriormente se continuará con las medidas de mantenimiento habituales.

En las torres de refrigeración y condensadores evaporativos:

Según lo indicado en el art. 2 del RD 909/2001:

Los titulares de torres de refrigeración y condensadores evaporativos están obligados a notificar a la Administración sanitaria competente, en el plazo de un mes desde su puesta en funcionamiento, el número y características técnicas de las mismas, así como las modificaciones que afecten al sistema, mediante el documento que se recoge en el anexo 1.

Según lo indicado en el art. 7 del RD 909/2001:

En la fase de diseño de las instalaciones se tendrá en cuenta:

1. Estarán ubicados de manera que se reduzca al mínimo el riesgo de exposición de las personas a los aerosoles. A este efecto se deberán ubicar en lugares alejados de las personas, protegiendo tomas de aire acondicionado y ventanas.

2. Los materiales han de resistir la acción agresiva del agua y del cloro u otros desinfectantes, con el fin de evitar los fenómenos de corrosión. Se evitarán los materiales que favorecen el desarrollo de bacterias y hongos como el cuero, madera, fibrocemento, hormigón o los derivados de celulosa.

3. El diseño del sistema deberá hacerse de manera que todos los equipos y aparatos sean fácilmente accesibles para su inspección, limpieza, desinfección y toma de muestras.

Se detallan a continuación los aspectos mínimos que deben recoger la revisión y la limpieza y desinfección de este tipo de instalaciones, completando lo ya recogido en el artículo 7 del presente Real Decreto.

A. Revisión

La revisión de todas las partes de una instalación comprobará su correcto funcionamiento y su buen estado de conservación y limpieza.

La revisión de todas las partes de una instalación para comprobar su buen funcionamiento se realizará con la siguiente periodicidad: anualmente el condensador y el separador de gotas, semestralmente el relleno y mensualmente la bandeja.

Se revisará el estado de conservación y limpieza general, con el fin de detectar la presencia de sedimentos, incrustaciones, productos de la corrosión, lodos y cualquier otra circunstancia que altere o pueda alterar el buen funcionamiento de la instalación.

Si se detecta algún componente deteriorado, se procederá a su reparación sustitución.

Se revisará también la calidad físico-química y microbiológica del agua del sistema, determinando mensualmente los siguientes parámetros: temperatura, pH, conductividad, sólidos totales en disolución, turbidez, sólidos en suspensión, nivel de cloro o biocida utilizado, productos de corrosión, así como contaminación microbiológica. Se incluirán, si fueran necesarios, otros parámetros que se consideren útiles en la determinación de la calidad del agua o de la efectividad del programa de mantenimiento o de tratamiento del agua.

Cuando se detecten cambios en la calidad fisicoquímica o microbiológica del agua, se procederá a aplicar las medidas correctivas necesarias para recuperar las condiciones del sistema.

B. Limpieza y desinfección

Se tendrá en cuenta que una desinfección no será efectiva si no va acompañada de una limpieza exhaustiva.

La limpieza y desinfección del sistema completo se realizará, al menos, dos veces al año, preferiblemente al comienzo de la primavera y el otoño, cuando las instalaciones sean de funcionamiento no estacional y además en las siguientes circunstancias: cuando se ponga en marcha la instalación por primera vez, tras una parada superior a un mes, tras una reparación o modificación estructural, cuando una revisión general así lo aconseje y cuando lo determine la autoridad sanitaria.

El procedimiento de limpieza y desinfección general para equipos que pueden cesar en su actividad, y en caso de utilizar cloro, será el siguiente:

1. Cloración del agua del sistema, al menos 5 ppm de cloro residual libre y adicción de biodispersantes capaces de actuar sobre la biocapa y anticorrosivos compatibles con el cloro y el biodispersante, en cantidad adecuada, manteniendo un pH entre 7 y 8.
2. Recircular el sistema durante tres horas, con los ventiladores desconectados y cuando sea posible las aberturas cerradas para evitar la salida de aerosoles. Se medirá el nivel de cloro residual libre al menos cada hora reponiendo la cantidad perdida.
3. Neutralizar el cloro, vaciar el sistema y aclarar con agua a presión.
4. Realizar las operaciones de mantenimiento mecánico del equipo y reparar las averías detectadas.
5. Limpiar a fondo las superficies del equipo con detergentes y agua a presión y aclarar.
6. Introducir en el flujo de agua la cantidad de cloro suficiente para alcanzar 15 ppm de cloro residual libre, añadiendo anticorrosivos compatibles y en cantidad adecuada.
7. Recircular el sistema, con los ventiladores desconectados durante dos horas, midiendo cada treinta minutos los niveles de cloro residual libre y reponiendo la cantidad perdida.
8. Neutralizar el cloro nuevamente, vaciar y aclarar.
9. Llenar de agua y añadir el desinfectante de mantenimiento. Cuando este desinfectante sea cloro, se mantendrán unos niveles de cloro residual libre de 2 ppm mediante un dispositivo en continuo, añadiendo anticorrosivo, compatible con el cloro, en cantidad adecuada.

Las piezas desmontables serán limpiadas a fondo sumergidas en una solución que contenga 15 ppm de cloro residual libre, durante veinte minutos, aclarando posteriormente con abundante agua fría.

Los elementos difíciles de desmontar o de difícil acceso se pulverizarán con la misma solución durante el mismo tiempo. En caso de equipos, que por sus dimensiones o diseño no admitan la pulverización, la limpieza y desinfección se realizará mediante nebulización eléctrica, utilizando un desinfectante adecuado para este fin (la nebulización eléctrica no se puede realizar con cloro).

La limpieza y desinfección, tanto del relleno como de la balsa y resto de componentes, de torres de refrigeración industriales de tiro inducido y flujo de aire cruzado o en contracorriente, sin posibilidad de parada, se realizará al menos dos veces al año, preferiblemente en primavera y otoño, según el siguiente procedimiento:

1. Ajustar el pH entre 7 y 8, para mejorar la acción del ácido hipocloroso (HClO).
2. Añadir hipoclorito sódico (Na ClO) en cantidad suficiente para mantener en el agua de la balsa una concentración máxima residual de cloro libre residual de 5 ppm.
3. Añadir la cantidad adecuada de biodispersante para que actúe sobre la biocapa y permita el ataque del cloro en su interior, así como un inhibidor de la corrosión, específico para cada sistema.
4. Recircular por espacio de cuatro horas manteniendo los niveles de cloro residual libre. Se realizarán determinaciones del mismo cada hora, para asegurar el contenido de cloro residual previsto.
5. Una vez finalizada la operación de limpieza, se renovará la totalidad del agua del circuito abriendo la purga al máximo posible y manteniendo el nivel de la balsa.
6. Normalización de las condiciones de operación, durante este período con el fin de eliminar la biocapa que pudiera permanecer en los intercambiadores y zonas muertas o de baja velocidad del circuito, se mantendrá una concentración de cloro residual libre entre 1-2 ppm y la cantidad adecuada de biodispersante, durante veinticuatro horas.

C. Limpieza y desinfección en caso de brote de legionelosis

1. Clorar el agua del sistema hasta conseguir al menos 20 ppm de cloro libre residual y añadir biodispersantes y anticorrosivos compatibles, en cantidad adecuada, manteniendo los ventiladores desconectados y, cuando sea posible, las aberturas cerradas para evitar la salida de aerosoles.
2. Mantener este nivel de cloro durante tres horas, comprobando este cada hora y reponiendo la cantidad perdida, mientras está recirculando agua a través del sistema.
3. Neutralizar el cloro y proceder a la recirculación del agua de igual forma que en el punto anterior.
4. Vaciar el sistema y aclarar con agua a presión.
5. Realizar las operaciones de mantenimiento mecánico del equipo y reparar las averías detectadas.
6. Limpiar a fondo las superficies del sistema con detergentes y agua a presión, y aclarar.
7. Introducir en el flujo de agua cantidad de cloro suficiente para alcanzar 20 ppm de cloro residual libre, añadiendo anticorrosivos compatibles con el cloro, en cantidad adecuada. Se mantendrá durante dos horas, comprobando el nivel de cloro residual libre cada treinta minutos, reponiendo la cantidad perdida. Se recirculará el agua por todo el sistema, manteniendo los ventiladores desconectados y las aberturas tapadas.
8. Neutralizar el cloro y recircular de igual forma que en el punto anterior
9. Vaciar el sistema, aclarar y añadir el desinfectante de mantenimiento. Cuando este desinfectante sea cloro, mantener un nivel de cloro residual libre de 2 ppm mediante un dispositivo en continuo, añadiendo el anticorrosivo, compatible, en cantidad adecuada.

Las piezas desmontables serán limpiadas a fondo y desinfectadas por inmersión en una solución de agua que contenga 20 ppm de cloro residual libre, durante al menos veinte minutos. Las piezas no desmontables o de difícil acceso se limpiarán y desinfectarán pulverizándolas con la misma solución durante el mismo tiempo. En caso de equipos, que por sus dimensiones o diseño no admitan la pulverización, la limpieza y desinfección se realizará mediante nebulización eléctrica, utilizando un desinfectante adecuado.
Todas estas actividades se realizarán por personal suficientemente entrenado, con todas las medidas de seguridad necesarias, avisando a los usuarios para evitar posibles accidentes.
Estas actividades quedarán reflejadas en el Registro de mantenimiento.
Posteriormente se continuará con las medidas de mantenimiento habituales.


Mantenimiento de bañeras de hidromasaje y piscinas climatizadas con movimiento de agua de uso colectivo.

Las bañeras de hidromasaje son estructuras artificiales que contienen agua y están diseñadas para dirigir hacia el cuerpo humano agua mezclada con aire o agua a presión.

A. Revisión

Se revisarán los elementos de la bañera, especialmente los conductos y los filtros.
En todo momento se debe mantener en el agua un nivel adecuado de desinfectante residual, por lo que se recomienda la dosificación automática. Además hay que mantener un nivel residual de desinfectante.
Para establecer la periodicidad de limpieza de los filtros deben utilizarse medidores de bajada de presión, teniendo en cuenta el caudal hidráulico y el tamaño de filtro.
Los niveles recomendados son los siguientes:
1. Cloro Residual Libre máximo 1,5 ppm
2. Bromo Residual Libre máximo de 3 a 5 ppm. (Recomendado en agua templada).

B. Limpieza y desinfección

Se realizará una limpieza de forma exahustiva con desinfección posterior.
1. Las bañeras de hidromasaje recién instaladas se mantendrán durante veinticuatro horas con agua que contenga 100 ppm de cloro.
2. Al menos una vez por mes debe de vaciarse y desinfectarse con un producto clorado.
3. Al finalizar el uso diario, debe de realizarse un tratamiento de choque con 10 ppm de cloro o bromo durante un mínimo de cuatro horas.
4. Una vez a la semana debe cepillarse y limpiarse el revestimiento del vaso.
5. En los balnearios el agua puede ser clorada o sometida a tratamiento con ozono, ionización mecánica o rayos ultravioleta.
Es importante diferenciar las bañeras de llenado y vaciado de las que tienen recirculación. En las primeras la limpieza del agua se mantiene por el vaciado y renovación completa del agua después de cada uso. En las segundas, la limpieza del agua se mantiene por circulación a través de filtros y desinfección.
1. En las bañeras de llenado y vaciado:
1. Si el agua procede de la red y está clorada, no se somete a ningún tratamiento.
2. Si la procedencia del agua es de pozo, se deberá clorar, situando un depósito intermedio para que el cloro se mantenga un mínimo de treinta minutos en contacto con el agua y no se vierta directamente al público.
3. Después de cada uso, el baño se debe de vaciar completamente, limpiar y desinfectar cepillando las paredes y el fondo, y volver a llenar.
2. En las bañeras con recirculación y sin filtración:
Se debe de renovar el agua de forma continua, se recomienda 3 m3/hora por cada 20 usuarios durante esa hora.
4. En las bañeras con recirculación y filtración:

1. La bomba de recirculación y los filtros deben de estar dimensionados para garantizar un tiempo de recirculación máximo de treinta minutos (el equipo debe de ser capaz de recuperar una turbidez de 0.5 UNF al menos una vez durante las cuatro horas siguientes al momento de máxima afluencia).
2. La velocidad máxima recomendada para filtros de arena es de 36.7 m3/m2/hora.

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